Blas fue recogido en Carabanchel por un aviso, estaba muy mal. Tenía el ojo muy hinchado y apenas se movía debido creemos por un golpe. Aunque llegamos a que valorara el veterinario, necesitaba estabilizar para poder sacar y cerrar el ojo y reconstruir la musculatura de la mandíbula. Pero Blas no superó la noche. A veces estos guerreros a veces estos guerreros luchan tanto por aguantar que cuando se sienten a salvo saben que pueden ir en Paz.
Descansa pequeño, ojalá te hubieran visto antes y hubieras conocido el calor de un hogar.